LA ÉPICA CASTELLANA (y 2): OTROS CANTARES DE GESTA

LA ÉPICA CASTELLANA (y 2): OTROS CANTARES DE GESTA

Evolución de los cantares de gesta españoles

Los cantares de gesta que viven su época e plenitud desde 1140 hasta mediados del XIII, sufren un proceso de transformación en los siglos posteriores.
Desde mediados del sigo XIII hasta bien entrada la segunda mitad del XIV continuaron su proceso de transmisión oral  en permanente cambio, quedando abandonados muchos de ellos al perderse en la memoria de los receptores.
Sin embargo, en esa misma época los cronistas que escribían las historias de reinados pasados se sirvieron de ellos como fuentes de información histórica.
Los cantares de gesta aparecen, por tanto, escritos en prosa en las crónicas medievales. Así, aunque perdidos en la transmisión oral, sabemos que existieron y de qué trataban.
Su decadencia se produce años después, en un periodo que va desde el último tercio del XIV hasta fines del XV.
Es entonces cuando los grandes poemas dejan de interesar por su gran longitud. Los juglares ya recitan sólo aquellos fragmentos preferidos por sus oyentes y poco a poco los viejos cantares se van fragmentando al repetirse únicamente una y otra vez las partes que más interesaban.
Aparecen de esta manera los romances, descendientes muchos de ellos de los cantares de gesta, pero más cortos, en los que se incorporan ya otros temas, estilos e intenciones.

Métrica de los cantares de gesta

Los poemas épicos se construían a base de series de un número indeterminado de versos monorrimos (una sola rima). Las series, llamadas tiradas, se sucedían una tras otra, cada una con rima distinta. Las rimas eran siempre asonantes y los versos no tenían una medida regular. Tendían a una estructura de versos de dieciséis sílabas organizadas en dos grupos de ocho compuestos, por tanto, por dos hemistiquios con una pausa o cesura intermedia. En realidad, la medida de los versos oscila entre las diez y las veinte sílabas, y la cesura no siempre coincide con la mitad del verso.

El estilo épico oral

El estilo de los cantares de gesta posee una serie de rasgos peculiares motivados por su carácter oral:
-          Uso de epítetos épicos: “el que en buen hora nació”, aplicado al Cid. Son fórmulas fijas que destacan un rasgo del personaje para identificarlo y le acompañan siempre. Se usan de forma ritual, aplicados siempre a la misma persona.
-          Diálogos y utilización del estilo directo. Su inserción aportaba cercanía y realismo a los personajes y dramatizaba la recitación.
-          Llamadas de atención a los oyentes para implicarlos en la historia: “bien oiréis lo que dirá”
-          Invocaciones al cielo: “Grado a Dios Padre, que estás en lo alto”
-          Uso de expresiones deícticas o señaladotas para ayudar a visualizar las escenas remitiendo al contexto: “Allí vierais tantas lanzas”
-          Uso de paralelismos en las enumeraciones descriptivas
-          Parejas de palabras o de elementos sintácticos: “muy fuertes y duras son”
-          Uso variado y libre de los tiempos verbales: el juglar alterna el pretérito perfecto simple propio de la narración con verbos en presente que le sirven para hacer más gráfica y cercana la acción que está contando.


Los ciclos de la épica castellana

Además del Cantar de Mio Cid, hubo otros poemas épicos en nuestra literatura, aunque muy pocos se han conservado por su transmisión oral.
Tenemos noticia de algunos de forma indirecta, gracias a relatos en prosa. De otros conservamos un pequeño número de versos: Cantar de Sancho II y el cerco de Zamora, Cantar de los siete infantes de Lara, Cantar de Roncesvalles, Cantar de la campana de Huesca…
El último poema épico español es el Cantar de las mocedades de Rodrigo, del siglo XIV.
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